Alberto Laiseca, Cuentos Completos
Probablemente nadie sea capaz de leer todos los cuentos de Alberto Laiseca desde la primera página del libro que los recopila hasta la última. La contundencia del lenguaje, su deliberada aspereza y la ausencia total de concesiones a cualquier forma civilizada de delicadeza (disfrazada de literatura, se entiende), terminan llevando al lector a la necesidad de una pausa, un respiro, el equivalente de los minutos en que el boxeador se retira a su esquina para que le arreglen un poco las heridas. Pero que no se entienda que la paliza se ve incapaz de unirse al placer; la risa, la maravilla ante lo genial de algunas ideas y ocurrencias y la admiración ante la valentía y, por qué no, el genio, hacen que uno se levante con una sonrisa en la boca para recibir otra ración. Y el libro la ofrece, sin piedad, sin miramientos. El primero de los libros aquí recopilados, Matando enanos a garrotazos (1982), prefigura el tono del volumen completo y ofrece una muestra de lo mejor y lo má...