La ciudad perdida del dios mono, Douglas Preston
Parásitos, dioses antiguos y tecnología láser La leyenda habla de una ciudad perdida en la región de La Mosquitia, Honduras, y puede rastrearse tanto a Hernán Cortés (quien, se dice, sabía de una región poblada por pueblos y aldeas de gran riqueza en la zona) como, más acá, a Charles Lindbergh, quien reportaría haber avistado una ciudad blanca al sobrevolar Honduras. Después, en 1939, el aventurero Theodore Morde habló de la “Ciudad del Dios Mono”, que equivaldría a la ciudad blanca del aviador y al complejo de pueblos y aldeas del conquistador. Si Guyana, Venezuela e incluso Colombia tienen su El Dorado, Honduras podría reclamar su Dios Mono, y la imaginación de Morde (quien fuera por cierto aventurero, explorador, diplomático, periodista y espía) añadió templos con esculturas de piedra que representaban animales y altares (ante la más grande de las estatuas, la que representaba al Dios Mono, por supuesto) donde se celebraban sacrificios humanos. Quizá no haga falta ser ...