Lo mejor de Connie Willis
Cuando se escriba la historia de la ciencia-ficción en Hispanoamérica deberá dedicarse (ya se ha hecho parcialmente, en revistas) un espacio importante a las diversas colecciones propuestas en el mercado editorial. Serían de mención ineludible la pionera Nebulae (donde aparecieron por primera vez clásicos como Yo, robot , de Asimov, o El hombre que vendió la luna , de Robert Heinlein), los títulos de Minotauro ( Crónicas marcianas , de Bradbury, El mundo sumergido , de Ballard, entre otros), la colección Acervo ( Dune , de Frank Herbert), Superficción (con gran parte de la obra novelística de Philip K Dick), y las ediciones en bolsillo y rústica de Ultramar (donde pudo encontrarse incluso algún cuento de Levrero), con las geniales portadas del artista catalán Antoni Garcés, por nombrar las más relevantes, al menos en cuanto a cantidad de títulos y presencia de los clásicos. De todas estas colecciones la única que ha sobrevivido es la de Minotauro, que está en estos momentos ampliando e...