Tiene que llover, Karl Ove Knausgård
Aprender a tocar la batería (y a escribir novelas) Lo primero que se me ocurre es esto: con la publicación del quinto volumen de Mi lucha, el impresionante ciclo autobiográfico de Karl Ove Knausgård, resulta inevitable mirar hacia atrás y repasar lo ya publicado; lo segundo que salta a la vista es que ese quinto volumen, presentado como Tiene que llover (la edición de Anagrama repite los títulos otorgados a cada libro por el traductor al inglés: en noruego se llaman simplemente Mi lucha 1, Mi lucha 2, etc), de alguna manera requiere o demanda esa relectura o vuelta a examinar las entregas anteriores y, por tanto, empieza a esbozar algo que podrá sonar –lo sabremos cuando sea publicado en sexto volumen o cuando la ansiedad y la adicción Knausgård nos lleve a algunos a aprender noruego en un curso hiperintensivo– a una recapitulación o redondeo del proyecto. Y esto, esa apelación a algo que cabe llamar forma (ver página 226 del libro 1) , es interesante en sí mi...