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Diez años de la nueva historieta uruguaya

La década del oficio A diez años de la primera edición de Los últimos días del Graf Spee, con guión de Rodolfo Santullo y arte de Matías Bergara, cabe preguntarse por el rumbo que ha tomado la historieta nacional o, al menos, esa región de la historieta nacional creada por historietistas cuya edad, a grandes rasgos, no supera los cuarenta. La primera (y más extensa) parte de este artículo intentará razonar por qué la mencionada novela gráfica de Santullo y Bergara ocupa un lugar digamos emblemático o incluso bisagra. La segunda procurará leer en las líneas de la mano de esa nueva historieta uruguaya y arriesgar –o más bien preguntarse por– algún juicio que otro. ¿Por qué Los últimos días del Graf Spee, entonces? Primero, porque representa el primer paso hacia la consolidación de Santullo no sólo como guionista sino, de manera más importante, como editor, al frente de la editorial especializada Belerofonte. Y es cierto que las contraportadas o solapas biográficas que lo prop...

Americanah, Medio sol amarillo y La flor púrpura, Chimamanda Ngozi Adichie

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Historias de Nigeria No hace mucho, empezó a ser fácil conseguir en librerías de Montevideo los libros de Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria, 1977). Al más reciente El peligro de la historia única (2018) se suman dos ensayos: Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo (2017) y Todos deberíamos ser feministas (2014), a la vez que circulan bellas ediciones (con portadas de una estética cuidadosamente balanceada entre un minimalismo estilizado o decorativo y una serie de connotaciones visuales “africanas”) de los cuatro libros de narrativa de la autora: el compilado de relatos Algo alrededor de tu cuello (2009) y las novelas La flor púrpura (2003), Medio sol amarillo (2006) y Americanah (2013). Esta nota referirá a las tres últimas. Los temas que las vinculan y las atraviesan son notorios, del mismo modo que el tono cuidado y fluido, un admirable pulso narrativo y cierta facilidad por incorporar fácil (y visiblemente) niveles de significado, lectura e incluso género, desd...

Connerland, Laura Fernández

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La broma limitada Una reflexioncita a modo de arranque: qué cosa más complicada puede llegar a ser una contraportada. La de Connerland, por ejemplo, última novela de la española Laura Fernández (Tarrasa, Barcelona, 1981), hace al menos tres cosas y ninguna funciona bien o a favor del libro. Primero, ofrece un símil caricaturizado del estilo a encontrar, pero sucede que los trucos expresivos allí representados son más o menos los únicos , como si la caricatura se pareciera tanto a la realidad que, después, su reiteración se vuelve monótona. Segundo, dice todo lo que cabe pensar como interesante del argumento y no deja casi sorpresa alguna, incluyendo algo que es adelantado a modo de símil o analogía y que al final es hasta cierto punto literal en la trama. Y tercero, invoca los nombres de Kurt Vonnegut y Thomas Pynchon de tal manera que es inevitable leer la novela desde ese prisma de influencias. Y si bien es cierto que no hay en Fernández nada de esa tontería de la “an...

Escenas del delito americano, Indio Solari, Serafín, M.Santellán

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Marines y mandarines Los fans de Carlos Alberto “Indio” Solari (Paraná, Entre Rios, Argentina, 1949), y/o de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, seguramente recordarán historias sobre cierto proyecto narrativo ( El delito americano ) tramado por Solari, cuya concepción se remontaba al pasado más mítico de la banda. No es este el lugar para hablar en extenso de la lírica solariana, pero sí que el concebible valor digamos literario de sus letras fue siempre parte del abundante capital simbólico y el aura de los Redondos. Y eso, qué duda cabe, extrapolado no sólo a una novela o un libro vastísimo y postergado (y acaso por tanto trabajado cuidadosa, minuciosamente) sino a un más general proyecto que se vuelve signo o cifra de una personalidad ética, estética e ideológica, acapara (como una estrella en formación) más y más materia, más y más capital simbólico, más brillo potencial. Pasó, entonces, que Solari optó por avanzar un fragmento de ese proyecto . ¿Se acuerdan de...

Aceleracionismo, varios autores

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El futuro pasó (pero volverá) ¿Qué es el aceleracionismo? La pregunta queda respondida en los artículos compilados por Armen Avanessian y Mauro Reis (quien, además, tradujo los textos) bajo el título Aceleracionsmo, estrategias para una transición hacia el postcapitalismo, libro publicado a fines del año pasado por la editorial argentina Caja Negra. Más allá de los precursores Marx (“Fragmento sobre las máquinas” y “Discurso sobre el libre intercambio”) y Deleuze & Guattari (en El anti Edipo ), el aceleracionismo en su forma clásica eclosiona en los escritos fundacionales   de Nick Land, hacia la década de 1990. El libro que nos ocupa, entonces, incluye el fundacional “Colapso” (“Meltdown”), de 1994, y también el más reciente “Crítica del miserabilismo trascendental”, de 2007. Entre los dos –especialmente en el primero– queda formulada la perspectiva landiana del aceleracionismo, en la que se fusionan y funden la crisis del humanismo y de la izquierda en el capital...

Eldor, Pedro Peña

Finalmente, un mundo. 1 A ningún crítico le gustaría ser recordado en las historias de la literatura –en una nota a pie de página, digamos– como aquel que no vio la genialidad de fulano. No son pocos los casos, precisamente, de quienes han tenido la mala suerte de ser incapaces de apreciar en su momento a autores u obras que los años terminaron por empujar hacia lugares más elevados y luminosos. Ciertas lecturas adversas de la obra de Felisberto Hernández son un buen ejemplo y también se suele recordar que André Gide no recomendó a Gallimard la publicación de Por el camino de Swan, basándose en que la página 62 –en la que había abierto al azar el manuscrito– era tan aburrida que contenía apenas la descripción de una taza de té. No hay que culpar a los críticos por ser cuidadosos; la profesión es lo suficientemente ingrata como para hacer crecer ya no lilas de la tierra muerta sino más bien resentimientos y escrúpulos neuróticos, así que mejor cuidarse, no vaya a ser que a l...