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Ulysses y el siglo XXI

  El siglo XX fue el siglo de Ulises. De hecho, si comenzó con la Primera Guerra Mundial (una vez le preguntaron a Joyce qué había hecho durante la guerra; su respuesta fue “escribí Ulises, ¿qué hizo usted?”), el bautismo de fuego literario del siglo XX fueron los 18 capítulos de esta epopeya (hiper)moderna, que comienzan en una torre en Sandycove, suburbio de Dublín, y terminan por partida doble en el cosmos y en la historia y los mitos, con un epílogo y resumen a cargo de un cuerpo femenino, menstruante y erotizado al borde del sueño; 18 capítulos, por cierto, que vuelven a narrar la Odisea, otro territorio fundante de literatura(s), en las calles de Dublín y se contagian de Shakespeare, Sterne, Swift y Dickens, por nombrar solo algunos de los escritores cuyo ADN textual es hackeado por la maquinaria viral del libro de Joyce. Otra anécdota joyceana: en sus tantas noches de bar en París le contaba a sus compañeros de bebida que después de escribir el capítulo ocho, esa fuga te...

Aventuras brillantes en el comienzo y el fin del futuro

  Too fast to take that test . No se trató del primer álbum de David Bowie que escuché en su tiempo, apenas llegado a las disquerías (ese fue Earthling ), pero ..hours, de 1999,   fue mi primer cambio . Podemos imaginar ahora –y esto es parte clave de la narrativa Bowie– la reacción emocional y afectiva de aquellos fans nacidos a fines de los cincuenta o principios de los sesenta, los teens enamorados de los esplendores glam y glitter de Ziggy Stardust y Aladdin Sane, cuando Bowie convirtió a la gira promocional de Diamond Dogs en una parafernalia soul/R&B/Las Vegas, ya sin brillo, ya sin jumpsuits de glamazona ni guiños de cadete espacial cachondo. Un gran momento WTF. Además, para mayor sorpresa, el siguiente álbum, Young Americans, abrazaba plenamente esa estética soul y pasaba de “soy un cocodrilo / soy tu papimami que viene a buscarte / soy un invasor del espacio / soy una perra rocanrrolera para ti” a la road movie plena de americana que hace a la letra de “Young A...

La galaxia Góngora, Gustavo Espinosa / Ganar y perder, Jorge Alfonso / El oso, Diego Recoba

  uizás las opciones más fácilmente configurables como atractores de lecturas en   La galaxia Góngora , última novela de Gustavo Espinosa, sean, por un lado, la que privilegia el gesto autoficcional y, por otro, la que aproxima genéricamente el libro a   Pálido fuego.  Esto, por supuesto, no procede de manera mutuamente excluyente; así, una buena fantasmagoría de lectura total o suficiente de la novela de Espinosa queda ensamblada sin mayores fisuras, incomodidades u oscuridades en torno a la combinación de ambas: una novela, es decir, donde la metaescritura queda escenificada en una autoficción, y los sujetos productores de textos ficticios y los sujetos lectores de textos ficticios articulan un discurso de sí que remite al autor real y su circunstancia histórica inmediata.  [1.1.1]  Las otras novelas de Espinosa, en particular la trilogía formada por  Carlota podrida, Las arañas de Marte  y  Todo termina aquí,  escenifican un desplazam...