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Mostrando entradas de julio, 2011

Thomas Pynchon, Vicio Propio

Parece (o será un invento de Pynchon) que en un capítulo de una de las tantas series animadas para TV producidas por Disney el Pato Donald, Mickey y Goofy se encuentran a la deriva en el océano; pasan los días y a Donald, ya desesperado por la sed y el hambre, le crece una sombra de barba en el pico. ¿Qué quiere decir esto? Para empezar, podría pensarse que en su vida normal Donald se afeita todas las mañanas; de hecho, nunca antes había permitido, gracias quizá a la costumbre inflexible del afeitado matinal, que se le notara el más mínimo rastro de barba. ¿Pero por qué? ¿Acaso se trata de una costumbre impuesta por Daisy? Esta pregunta se plantea Sauncho, uno de los personajes de Vicio propio, la última novela de Thomas Pynchon. También sobrevuela por ahí la historia de Lemuria, el continente perdido, que quizá reflote cerca de la costa de California, y se habla de conspiraciones (que recuerdan al mítico Trystero de La subasta del lote 49), de OVNIs, de drogas, de mafia, de crímenes …

El fin de la humanidad

El transhumanismo es un movimiento intelectual y cultural que busca la superación de las limitaciones humanas. Entre sus objetivos más divulgados está la eliminación del envejecimiento y la potenciación de las facultades físicas y mentales, así como también, para algunos, la abolición del género en el sentido sexual. Los teóricos transhumanistas, de hecho, afirman que pronto alcanzaremos un estado "posthumano", de perfección física, indiferenciación de género y, según algunas corrientes, juventud perpetua e inmortalidad.

Los partidarios de esta corriente afirman que este tipo de pensamiento ha existido a lo largo de la historia, y citan como ejemplos de precursores a los mitos preclásicos, como por ejemplo el Cantar de Gilgamesh, que daban cuenta de la búsqueda del ser humano de encontrar la vida eterna o la fuente de la eterna juventud. Una visión más moderada afirma que los comienzos del transhumanismo se dieron en el Renacimiento, y suele mencionarse al filósofo italiano …

Ian McEwan, Solar

Cuestión de energía


A Ian McEwan le gusta escribir sobre científicos. En Amor perdurable (1997), por ejemplo, el narrador Joe Rose se dedica al periodismo científico y está casado con Clarissa Mellon, una académica literaria que a lo largo de la novela sirve de contrafigura al cientificismo racionalista de su esposo, en lo que puede leerse como una serie de variaciones sobre la oposición ciencias duras/humanidades. Sábado (2005), por otra parte, tiene como protagonista a un neurocirujano y, además de trabajar las relaciones entre el pensamiento científico y la política, incorpora una fuerte carga de terminología y descripción de procedimientos médicos. Su última novela, Solar (2010), no es ajena a estos procedimientos, ya que aborda el tema del calentamiento global y presenta como protagonista a Michael Beard, un físico ganador del premio Nóbel. Es posible que Beard sea –junto al Simonini de El cementerio de Praga, de Umberto Eco– uno de los personajes más memorables de la narrativa rec…

Carlos María Domínguez, Bicicletas negras

Extraña y gris

En su ensayo “Lecturas herme(neu)ticas del códice Los papeles salvajes” (contenido en Escrituras visionarias), Luis Bravo, a propósito de la poética de Marosa DiGiorgio, elabora sobre la distinción de Roger Caillois entre lo féerico y lo fantástico como subespecies de lo maravilloso, para proponer como zona híbrida (y característica de la poeta) lo maravilloso negro, donde se conjugan “lo horrible, lo exótico, lo erótico, lo sobrenatural (…), lo pagano, lo salvaje (…) (y) lo monstruoso”. La novela Bicicletas negras, de Carlos María Dominguez, publicada originalmente en 1990 y reeditada ahora por Irrupciones Grupo Editor, podría habilitarnos la idea de lo “fantástico gris”. Esta categoría funcionaría como un desarrollo de la estela de Kafka y, en la novela de Domínguez, la estrategia es proponer un clima opresivo, deprimente y de derrota (la Buenos Aires de fines de la década de 1970) en el que lo extraño (no lo maravilloso) irrumpe rompiendo lo real e instalando nuevas p…

Pablo Dobrinin, Colores Peligrosos

Fantasía peligrosa

En su prólogo a Colores peligrosos, el compilado de cuentos de Pablo Dobrinin (1970), Elvio Gandolfo reflexiona sobre las circunstancias del medio editorial local que ocasionaron que el primer libro de este autor se hiciese esperar tanto tiempo. “Estas líneas tendrían que ser, a esta altura, el prólogo al tercer o cuarto libro de Pablo Dobrin”, escribe, y es fácil estar de acuerdo con sus palabras. Porque Dobrinin comenzó a publicar en 1995, en la revista Diaspar, y a lo largo de la década y media que media desde que aquella revista (proyecto personal de Roberto Bayeto y Zalozábal originalmente, y luego de Bayeto y Claudio Pastrana) trató de convertirse en el momento fundacional del género en Uruguay, Dobrinin publicaría sus ficciones en revistas y antologías argentinas, españolas, francesas e italianas, en las que su nombre comenzó a resonar como uno de los practicantes más destacados de la ciencia ficción, la fantasía y la literatura fantástica en el Río de la Plat…

Thomas Pynchon, Contraluz

Un zeppelin atraviesa la historia
El matemático irlandés William Rowan Hamilton estaba preocupado por un problema de álgebra que puede describirse como el número de dimensiones de una cifra cualquiera. Por ejemplo: los números llamados reales (17, 0,5765, e, 5/8, √2 , p, etc) pueden ser representados como puntos en una recta, lo que equivale a decir que son unidimensionales; ahora bien, si pensamos esa recta como uno de los ejes de un sistema de coordenadas cartesianas y en los llamados números imaginarios (múltiplos de i, la raíz cuadrada de menos uno) como el otro, accedemos a los números complejos, que se escriben como un par ordenado de la forma (a; ib) –por lo que se dice que poseen una parte real y una parte imaginaria– y son representables como un punto en un plano. Es decir, los números reales tienen una dimensión y los complejos dos. La obsesión de Hamilton era la posibilidad de concebir números tridimensionales, aquellos que deben representarse como puntos en el espacio. El …

Haruki Murakami, 1Q84

Palabras mágicas

La nueva novela de Haruki Murakami, 1Q84, comienza en abril de 1984 y en una autopista. Aomame, la protagonista, debe llegar a tiempo a una cita relacionada con su trabajo; el taxi que la lleva, sin embargo, se ve detenido por un embotellamiento. Como la pasajera empieza a impacientarse, el taxista le explica que todas las autopistas tienen accesos de emergencia a otros niveles (se trata, claro está, de una autopista elevada) y que si baja por cierta escalerilla y accede al nivel del suelo podrá caminar hacia una estación de tren cercana y no llegar tarde a su cita. Pero, le advierte, si lo hace, podrán pasar cosas extrañas. Un movimiento así no es “normal”, le explica; no es parte del modo en que se dan a diario los eventos en el mundo. Romper ese orden podrá tener efectos indeseados. “Cuando se hace algo así”, dice, “el paisaje cotidiano tal vez parezca un poco diferente al de siempre”, y después añade: “pero no se deje engañar por las apariencias: realidad no hay más…